Permission error
9
La comunidad científica ha salido en tromba a criticar la decisión de un tribunal francés de conceder una pensión a una mujer que se declara alérgica al Wi-fi. Hace unos meses, la francesa Marine Richard se desplomó en presencia de su abogada. Rodeada de dispositivos electrónicos, cayó al suelo como un saco de patatas. “Perdió el conocimiento. Tuvo un síncope por los campos electromagnéticos”, asegura la letrada, Alice Terrasse. Richard, una autora teatral y poeta de 40 años, vive ahora en una cabaña de la región pirenaica de Ariège, alejada de la civilización y de las corrientes eléctricas de las que huye: las de teléfonos, redes Wi-fi y antenas.